Emprendedores dedicados a la fabricación de
productos sin TACC cuentan cómo los controles y cuidados que requiere la
industria impactan en los precios. Cómo se las ingenian para ser
accesibles pese a los bajos volúmenes de ventas.
Como muchas otras actividades cotidianas, en los
últimos tiempos, los hábitos alimenticios han cambiado y, junto con el
desarrollo de la conciencia saludable, se han instalado tendencias que hace 20
años eran casi desconocidas.
Además de la progresiva eliminación de productos
como el azúcar, la sal, las grasas o aquellos que tienen gran cantidad de
conservantes, los avances científicos y médicos en el diagnóstico de la
celiaquía han hecho que la harina se convierta –casi– en una mala
palabra.
Cuánto cuesta ser celíaco en la
Argentina
En este contexto, resuena una pregunta
recurrente: ¿cuánto más cuesta ser celíaco en la Argentina a la hora de
comer y por qué?
Un buen número de preparaciones requiere de una mano de obra más calificada y muchísimo más tiempo de trabajo.
Rojas Gluten Free es un supermercado especializado en productos para celíacos ubicado a pocos metros de Primera Junta, en el barrio porteño de
Caballito. Se caracteriza por ser muy completo. En sus góndolas
ofrece desde lácteos hasta productos congelados, pasando por golosinas,
panificados, cervezas, chocolates y snacks, entre tantas otras
opciones. Incluso, su web cuenta con un mercado digital para
hacer pedidos online, y el envío queda a cargo de la empresa de
logística Andreani.
Para esta nota se tomaron como parámetro los precios
en su tienda digital, para así tener una estimación y poder comparar. Por
ejemplo, mientras que medio kilo de espagueti clásico al huevo cuesta unos $
30, los gluten free, por el mismo peso, alcanzan los $ 70. O,
mientras que el tradicional paquete de galletitas pepas con membrillo se
consigue a $ 22, la opción sin TACC asciende a $35.
Así las cosas, los negocios tradicionales no quieren
quedarse atrás, y, debido a este motivo, ya existen algunas cadenas de
supermercados que ofrecen descuentos en torno al 10% en los productos para
celíacos, siempre y cuando los clientes tengan su tarjeta que lo corrobore. Se
trata de una buena estrategia para contener al nicho.
Productores gluten free: Del otro
lado de la frontera
“Wakas” quiere decir "lo sagrado" en
quechua, la lengua originaria de Los Andes. Por eso, no es de extrañar que en
la empresa homónima se enfoquen en trabajar con altos estándares de calidad y
contar con personal que tenga el conocimiento necesario, en una planta
concebida desde cero para desarrollar productos sin TACC, como pastas con
quinoa, amaranto o maíz.
Nacida en 2015, el diferencial de la firma es haber
logrado fabricar productos libres de gluten que se asemejan “mucho” a los
"tradicionales". Pero en cuanto a los volúmenes de venta, la empresa
todavía no logra competir contra el negocio tradicional. Para Agustín
Parma, uno de los socios de la firma, los motivos por los cuales los productos
libres de gluten suelen ser más caros son dos. Por un lado, el cuidado y los
controles que deben tener los insumos, las plantas productoras de esos insumos,
las del producto final y el transporte; y por el otro, la escala.
"Si bien el gluten free es una
tendencia en crecimiento, sigue siendo un nicho de mercado muy pequeño en
nuestro país. Por lo tanto, todos los costos de personal y estructura son
absorbidos por una cantidad de unidades muchísimo menor”, dice Parma, al tiempo
que agrega: “Además, los precios que se pueden negociar con los proveedores de
insumos no son tan buenos como para volúmenes mucho mayores". Y
cuenta que, para combatir esto, Wakas acaba de instalar una planta exclusiva en
Malvinas Argentinas, con una capacidad de producción suficiente para abastecer
al mercado local y para exportar a toda la región. "El desafío está en
conquistar los mercados vecinos y así lograr la escala necesaria para mejorar
la competitividad y, por ende, el precio final al consumidor",
concluye.
También fuera de casa
Si ya queda confirmado que comer en casa es más
costoso para los celíacos, hacerlo afuera es casi un lujo. El consuelo es
que, a partir de la reglamentación de la Ley Celíaca, los
restaurantes debieron ofrecer menúes sin TACC.
Por ejemplo, Almacén de Pizzas, una marca del Grupo
Re, fue la primera pizzería mixta del país. Desde 2012, su carta incluye
opciones sin TACC, como pizzetas (con cebolla, jamón y napolitana, que cuestan
hasta $ 140), empanadas ($ 38 cada una), postres (un brownie con
chocolate y dulce de leche que lo consume todo el público) y hasta cervezas San
Lorenzo (libres de gluten, y a $ 85 el porrón).
Sebastián Ríos Fernández, CEO y fundador de la
compañía, explica que, sin contar con demasiada experiencia en el tema,
recurrieron a la Asociación Celíaca Argentina para trabajar en conjunto con
ellos. Así, desarrollaron durante seis meses el modo de producción, siendo
muy cuidadosos para evitar la contaminación cruzada.
Si bien el gluten free es una tendencia en crecimiento, sigue siendo un nicho de mercado muy pequeño. Por tanto, todos los costos de personal y estructura son absorbidos por una cantidad de unidades muchísimo menor.
Con el correr de los meses, incorporaron hornos
especiales con instrumentos para manipular el producto y almacenar la materia
prima en freezers exclusivos. Además, la vajilla la mantienen
en papel film y siguen protocolos de seguridad según las
normas que la asociación les recomendó.
Ríos Fernández explica que, pese a que cuando
arrancaron con el menú (que en la actualidad cuesta $ 210 al mediodía), las
ventas no representaban un gran porcentaje, con el paso del tiempo fueron “in
crescendo” y llegaron a representar más del 12% el consumo de productos sin
gluten.
De acuerdo a su postura, "el precio sin TACC es
razonable, más allá de que los proveedores tienen un alto costo de producción,
debido a la infraestructura y cuidados necesarios para elaborarlos. En
comparación con una pizza tradicional, un producto sin TACC tiene un 50% más de
costo, pero nuestra política es no trasladarlo a la carta, por lo cual, el
margen de ganancia que marcamos es ínfimo, buscando un equilibrio en la
facturación a través de la convivencia con productos tradicionales". Y
concluye: "Con ese producto tuvimos mucho éxito y recibimos el
reconocimiento y agradecimiento de nuestros clientes, por la posibilidad de la
inclusión".
El rubro que lleva la posta
Un caso distinto es el de las heladerías, que ya
cuentan con casi el 50% de los sabores aptos para celíacos, y cuyo precio no
varía para estos casos, porque su valor cambia por peso y no por
variedad. Pioneras en el asunto, han ido incorporando sabores sin TACC
rotulado y son ejemplo para otros rubros de locales comerciales.
50% más elevado puede ser el costo de producción de un alimento libre de gluten, debido a la infraestructura y los cuidados que deben tomarse.
Celigourmet nació hace 12 años, pero no como
concepto, sino como un trabajo familiar para “sobrevivir”. La familia
propietaria había tenido un restaurante en los ‘90s, que cerró durante la
crisis del 2001, año en el que a la madre, Mónica Benain, le habían
diagnosticado celiaquía. Entonces, el primer impulso fue ingeniárselas
para abrir otro restaurante: una parrillita sin TACC, a la que llamaron Fusión.
Muy avanzado para su época, en 2004, se vieron obligados a cerrarlo por las
bajas ventas.
Fue en ese entonces que empezaron a producir tortas,
panes y sandwiches sin TACC desde el garaje de su casa. Luego de unos años,
abrieron su primer local, Celigourmet, aunque todavía no había un concepto
claro. Para Nicolás Wolowelski, hijo de Mónica, a la inversa de la mayoría
de las empresas, esta nació como una fuente de trabajo, necesaria para cubrir
las necesidades materiales. Y acota: “Luego entendimos de qué se trataba lo que
estábamos haciendo".
Hoy, Celigourmet tiene cinco locales y
en 2013 también abrieron La Pastronería, un Deli en
el barrio porteño de Palermo que es totalmente libre de gluten, donde
ofrecen cocina de productos frescos y naturales, con tintes de comida judía a
base de recetas familiares. En cuanto a cómo se encarece la cadena de
valor, Wolowelski explica: "No sólo la materia prima de nuestras cocinas
tiene costos más altos con respecto de una cocina tradicional sino que, por
sobre todo, un buen número de preparaciones requiere de una mano de obra más
calificada y muchísimo más tiempo de trabajo”.
Por ejemplo, una empanada sin TACC requiere tres o
cuatro veces más trabajo que una con TACC. Al menos, las que preparan en
Celigourmet, que las hacen sin premezclas. Y, si a eso se le suman todos los
cuidados extra que hay que tener en estas cocinas concernientes al chequeo
permanente de que todo lo que entre en las mismas sea apto, “la ecuación se
complejiza cada vez más”, aseguran desde la tienda. Y se encargan de aclarar:
“Estamos hablando de pasar todas estas complicaciones para un público reducido".
Fuente: https://www.cronista.com/pyme/negocios/Los-desafios-de-producir-alimentos-libres-de-gluten-20171019-0005.html

Comentarios
Publicar un comentario